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EL CONCEPTO DE PRUEBA
ILICITA Y SU TRATAMIENTO EN EL PROCESO PENAL
MIRANDA ESTRAMPES, M.
Edicion 2.004
198 paginas
Precio C/IVA: 25,00 .- Euros.
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La primera
edición de esta obra vio la luz en el año 1999, desde entonces
la doctrina de la prueba ilícita en nuestro proceso penal ha sufrido
importantes modificaciones sustanciales como consecuencia del desarrollo
de la teoría de la conexión de antijuridicidad formulada por
el T.C. en su sentencia 81/1998 y desarrollada en numerosos pronunciamientos
posteriores.
Nuestro T.C., a diferencia de la jurisprudencia norteamericana, no se ha
decantado por la admisión y desarrollo de singulares excepciones al
reconocimiento de efectos reflejos, sino por la creación de una doctrina
de perfiles y contornos muy difusos, que convierte en excepcional lo que
debería ser regla general. La excesiva permeabilidad de la teoría
de la conexión de antijuridicidad ha posibilitado que se cuestione
la propia aplicación de la regla de exclusión de las pruebas
ilícitas en el proceso penal. En este contexto nuestro T.C. ha dado
carta de naturaleza a la excepción de la buena fe, tomando como referente
la good faith exception de la jurisprudencia norteamericana, admitiendo,
en definitiva, la utilización en el proceso penal de pruebas obtenidas
directamente con violación de derechos fundamentales.
A la luz de esta nueva doctrina ya no podemos afirmar con carácter
absoluto que las pruebas obtenidas con vulneración de derechos fundamentales
serán inutilizables en nuestro proceso penal, pues existirán
supuestos en que el propio T.C. admite que puedan ser objeto de valoración
por parte del órgano sentenciador. Estamos ante un verdadero proceso
de norteamericanización de nuestra regla de exclusión de las
pruebas ilícitas. La doctrina de la conexión de antijuridicidad
ha producido, de hecho, en nuestro ordenamiento jurídico un fenómeno
de progresiva desconstitucionalización de la regla de exclusión.
Ésta ha perdido su configuración inicial como garantía
constitucional de naturaleza procesal, convirtiéndose en un mero remedio
procesal, por la vía de fundamentar su aplicación, con carácter
principal, en la eficacia disuasoria de actuaciones ilícitas (deterrent
effect), en línea con el camino seguido por el Tribunal Supremo Federal
norteamericano.
La obra está divida en tres partes. La primera dedicada al análisis
del concepto de prueba ilícita y sus clases, tanto desde la óptica
doctrinal como jurisprudencial. La segunda parte aborda el complejo tema
de las consecuencias jurídicos-procesales de la ilicitud probatoria,
centrándose en el significado que debe darse a la inutilizabilidad
de las pruebas ilícitas y sus efectos. En este apartado se dedica
especial atención a los efectos psicológicos de las pruebas
ilícitas y a sus efectos reflejos (“doctrina de los frutos del árbol
prohibido”). En la última parte se pasa revista a los diferentes mecanismos
de control de la prueba ilícita en nuestro proceso penal según
el tipo de procedimiento en que se plantea la ilicitud: procedimiento ordinario,
abreviado, Jurado...